El fin del mundo

Corre a sacar todos tus ahorros. Gástatelos en mariguana colombiana, putas de a ciénmil y Rock and roll del viejo. Porque el mundo se acaba.

Lo he soñado como soñé los atentados de New York . Mis sueños no son premoniciones, sino llamadas personales, a cobro revertido, del mismísimo diablo.

Hoy he visto el armagedón: Olas gigantes de agua devorando las ciudades. Tormentas eléctricas que incendiaban el cielo, mientras hombres y mujeres corrían aterrorizados de un lado a otro tratando inútilmente de huir. Los meteoritos impactaban contra el suelo abollando su firme. Caos y destrucción. Fuego, agua, tierra y viento. Unidos como un ejército contra la humanidad.
No pierdas  tiempo. Sólo te queda una samana para aprender a montar en bicicleta.

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