El hombre lobo

Cada noche de luna llena, Ramón Pinillo, se transforma en hombre lobo. Apenas aparecen las primeras luces del crepúsculo, su cabello comienza a crecer hasta cubrirle por completo.
Ramón pinillo, que en estado normal es calvo, sufre una brutal trasformación bioquímica que le obliga a actuar de manera indecorosa: Mordisquea las perneras de los transeúntes. Olisquea el culo de las señoras. Y defeca en las aceras.
Los vecinos se hallan molestos por sus continuos aullidos. Así mismo, denuncian que Ramón Pinillo acostumbra a hurtar de los colgadores ajenos sostenes que anuda en torno a su cabeza con fines estéticos

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